La Sociedad y el Mundial 2026 no van de la mano
A solo días del inicio, la máxima competición a nivel selección no parece llamarle la atención a los ciudadanos argentinos. ¿Por qué?

Estamos en las vísperas de la Copa del Mundo 2026, la cual tiene mucha importancia por varios motivos: Es la edición con más anfitriones en la historia de la competición, (probablemente) la última de Messi al frente de la albiceleste, la primera vez que se realiza con 48 selecciones, entre otras cuestiones. Pero la más importante es que la Argentina llega como actual campeona defensora del título.
Sin embargo, la sociedad no muestra síntomas similares a los vividos previo a Catar 2022 ya que las calles no están empapeladas de colores celeste y blanco, las redes sociales no muestran los típicos videos de cábalas y los negocios no están ni cerca de llegar a los números que tenían 4 años atrás.
Teniendo en cuenta lo que significa el fútbol en nuestro país y la cultura del deporte que tenemos, lo que se está viviendo es una completa anomalía. Las ventas de camisetas cayeron drásticamente junto con la venta de televisores. También es remarcable la poca cantidad de vuelos por parte de los hinchas hacia el continente norteamericano, considerando que en Catar se desplazaron alrededor de 50.000 argentinos para disfrutar del evento internacional. Los paquetes y millas sufrieron una gran baja de pasajeros y eso no es casualidad.
La realidad es que la Argentina está en un momento crítico a nivel político, social y económico, por lo que los fanáticos del deporte no pueden priorizar su pasión futbolera ante el básico instinto de supervivencia. No es ningún secreto que un gran porcentaje de la población no puede darse el lujo de renovar su televisor para ver en mejor calidad a la selección nacional, ni tampoco puede darse el lujo de viajar a Estados Unidos a alentar a todo pulmón. Ya ni siquiera puede comprar carne para hacer un asado con sus padres, hijos, tíos, abuelos, amigos, porque eso se convirtió en algo inimaginable para un fánatico del fútbol que trabaja 12 horas por día y cobra menos de un millón de pesos por mes.
El mundial está a la vuelta de la esquina y vamos a alentar a nuestra selección a más no poder. Esta es la cultura que perdura en nuestra historia desde el primer mundial que se jugó. Hay cosas más importantes hoy en día que esta apasionante competencia que ocurre cada 4 años, pero vamos a alentar hasta que los pulmones se queden sin aire porque así vive este hermoso deporte un argentino.